Se limpian con mucho cuidado las lentejas (pues suelen tener piedrecitas) y se ponen en remojo en agua fría abundante unas horas (la víspera por la noche si se quiere).
En una cacerola se ponen las lentejas escurridas de su agua de remojo, se les añade el laurel, los cascos de cebollas, la mitad de los dientes de ajo (sin pelar) y se cubren con agua fría abundante, sin sal. Se ponen a cocer con la cacerola tapada, a fuego lento después de roto el hervor, y se tendrán cociendo durante 1 o 2 horas (según la clase de lentejas).
En una sartén se pone el aceite a calentar, se fríen las rebanadas de pan, se retiran y se reservan. Se quita un poco de aceite dejando sólo un fondo en la sartén. Se añade el resto de cebolla picada, se refríe hasta que empieza a dorarse (unos 8 minutos) y se echa entonces el tomate pelado, cortado en trozos y quitadas las semillas. Se refríe todo junto y, apartando la sartén del fuego, se echa el pimentón. Se revuelve bien y se vierte sobre las lentejas.
En un mortero se pone el resto de dientes de ajo pelado, un poco de sal, el perejil y el pan frito. Se machaca bien y se deslíe con 2 o 3 cucharadas soperas de caldo de cocer las lentejas. Se vierte en la cacerola de las mismas. Se revuelve todo bien, se rectifica de sal y se cuece todo junto durante unos 10 minutos.
Se sirve en sopera, retirando antes el laurel y el ajo de cocerla.
Se ponen las judías en una cacerola con agua fría que las cubra pero sin sal. Se tapa con su tapadera. Cuando dan el primer hervor, se les quita el agua, echando otra también fría y bien cubiertas, pues deben quedar muy caldosas. Se les incorpora la mitad de lacebolla pelada y cortada en dos, la hoja de laurel y la mitad de ajo. Se les corta el hervor por tres veces durante las 2 o 3 horas que cuezan (según sean de duras), con un chorrito de agua fría.
Mientras tanto se prepara el arroz blanco (receta Arroz blanco, 1a. fórmula) y se deja separado una vez lavado.
En una sartén se pone el aceite a calentar. Cuando está caliente se echa el resto de cebolla muy picada y el ajo (dado un golpe con el mango de un cuchillo, con el fin de aplastarlo un poco y que suelte más aroma). Una vez dorada la cebolla, se le añade la harina, que también se deja tostar (unos 10 minutos). Se incorpora entonces el pimentón y seguidamente unas 3 o 4 cucharadas del caldo donde cuecen las judías. Esta salsa se vierte en las judías y se les agrega la sal.
Se rehoga el arroz con la mantequilla y se sala. Se pone en un molde en forma de corona. Se vuelca en una fuente redonda y más bien honda. Se vierten en el centro las judías con su caldo y se sirve en seguida.
Se ponen las judías en agua fría sin sal y tapadas. Cuando rompe el hervor, se les quita el agua y se vuelven a cubrir con agua fría, añadiéndoles el tocino, el codillo partido en dos, las hojas del laurel y el tomate entero. Se les añade por tres veces un poco de agua fría para cortarles el hervor y reponer el agua que se ha consumido. Deben estar cubiertas por el agua, pero nada más.
Se dejan cocer durante 2 a 3 horas, según sean de tiernas.
En una sartén se pone el aceite a calentar y se fríe la cebolla muy picada. Cuando está dorada (unos 8 a 10 minutos) se añade la harina y se mueve hasta que tome color dorado. Se agregan 4 o 5 cucharadas del caldo donde están cociendo las judías.
En un mortero se machaca el diente de ajo con la ramita de perejil, un poco de sal y el tomate pelado, cortado y quitadas las semillas. Todo esto se echa en la sartén, se mueve muy bien y se vierte todo en la cacerola donde cuecen las judías. Se echa sal y se deja cocer todo junto por espacio de unos 15 minutos más o menos. Se sirven quitándoles las hojas de laurel y el codillo. La carne de éste se rebaña y se echa otra vez con las judías, así como el tocino en trocitos pequeños.
Nota: Para 6 personas se utiliza media oreja de cerdo.
Se ponen las judías en remojo en agua fría, unas tres horas, y después de este tiempo se escurren.
Se ponen en una cacerola cubiertas con agua fría y se ponen al fuego; cuando rompen a hervir, se vuelca la cacerola, tapándola con una tapadera, y se escurre el agua. Aparte se tendrá una olla con agua fría y se echan dentro. Se añade entonces la cebolla, pelada y cortada en cuatro; los dientes de ajo, pelados pero enteros; el aceite; la oreja; el rabo o pata. Se añade el pimentón, se revuelve y finalmente se echa en la olla los embutidos, primero los más duros; el jamón y el chorizo, y al rato los demás menos las morcillas.
El agua debe cubrir lo justo la fabada. Se tapa la olla y se deja cocer a fuego lento de 2 a 3 horas (el tiempo depende de las judías). Media hora antes de finalizar la cocción se añaden las morcillas. Se sala casi a última hora y entonces se añade el poquito de azafrán bien machacado en el mortero y disuelto con un poco de caldo de cocer la fabada.
No se suele servir ni el rabo ni la oreja, pero hay a quien le gusta y los incluye, pero la oreja cortada en tiras finísimas.
Nota: La fabada está mucho mejor hecha la víspera y recalentada. También se suelen sacar unas fabes, se hace puré con ellas y así se espesa el caldo de la fabada.
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