Se ponen las judías en agua fría sin sal y tapadas. Cuando rompe el hervor, se les quita el agua y se vuelven a cubrir con agua fría, añadiéndoles el tocino, el codillo partido en dos, las hojas del laurel y el tomate entero. Se les añade por tres veces un poco de agua fría para cortarles el hervor y reponer el agua que se ha consumido. Deben estar cubiertas por el agua, pero nada más.
Se dejan cocer durante 2 a 3 horas, según sean de tiernas.
En una sartén se pone el aceite a calentar y se fríe la cebolla muy picada. Cuando está dorada (unos 8 a 10 minutos) se añade la harina y se mueve hasta que tome color dorado. Se agregan 4 o 5 cucharadas del caldo donde están cociendo las judías.
En un mortero se machaca el diente de ajo con la ramita de perejil, un poco de sal y el tomate pelado, cortado y quitadas las semillas. Todo esto se echa en la sartén, se mueve muy bien y se vierte todo en la cacerola donde cuecen las judías. Se echa sal y se deja cocer todo junto por espacio de unos 15 minutos más o menos. Se sirven quitándoles las hojas de laurel y el codillo. La carne de éste se rebaña y se echa otra vez con las judías, así como el tocino en trocitos pequeños.
Nota: Para 6 personas se utiliza media oreja de cerdo.
Se ponen las judías en remojo en agua fría, unas tres horas, y después de este tiempo se escurren.
Se ponen en una cacerola cubiertas con agua fría y se ponen al fuego; cuando rompen a hervir, se vuelca la cacerola, tapándola con una tapadera, y se escurre el agua. Aparte se tendrá una olla con agua fría y se echan dentro. Se añade entonces la cebolla, pelada y cortada en cuatro; los dientes de ajo, pelados pero enteros; el aceite; la oreja; el rabo o pata. Se añade el pimentón, se revuelve y finalmente se echa en la olla los embutidos, primero los más duros; el jamón y el chorizo, y al rato los demás menos las morcillas.
El agua debe cubrir lo justo la fabada. Se tapa la olla y se deja cocer a fuego lento de 2 a 3 horas (el tiempo depende de las judías). Media hora antes de finalizar la cocción se añaden las morcillas. Se sala casi a última hora y entonces se añade el poquito de azafrán bien machacado en el mortero y disuelto con un poco de caldo de cocer la fabada.
No se suele servir ni el rabo ni la oreja, pero hay a quien le gusta y los incluye, pero la oreja cortada en tiras finísimas.
Nota: La fabada está mucho mejor hecha la víspera y recalentada. También se suelen sacar unas fabes, se hace puré con ellas y así se espesa el caldo de la fabada.
Se ponen las judías en agua fría sin nada (ni sal) y cubiertas con tapadera. Cuando rompe el hervor, se tira el agua y se pone otra vez agua fría que sólo las cubra, con una hoja de laurel y una cebolla pelada y partida en dos. Se dejan cocer unas 2 horas a fuego mediano, añadiéndoles durante este tiempo agua fría tres veces, para espantarlas y reponer el agua consumida.
Una vez bien tiernas pero enteras, se escurren en un colador grande. En una sartén se derrite la mantequilla y se ponen las judías, salteándolas para que no se agarren. Se les echa sal y el perejil picado, y se sirven con el cordero, pero sin que se doren (esto las endurece).
Se ponen las judías en remojo en agua fría unas 2 horas antes de ir a cocerlas.
Para cocerlas se ponen en agua fría, que justo las cubra y, poco a poco, se les va dando calor. Cuando rompe el hervor, se escurren de su agua y se echan en otra cacerola con agua fría, que sólo las cubra. Se les vuelve a dar lumbre despacio y durante la primera 1/2 hora se les para la cocción por dos veces echándoles un poco de agua fría (si hace falta, porque se vayan quedando secas,se les puede añadir agua más de dos veces).
Después de pasada la primera 1/2 hora se les incorpora el jamón y el bacon entero. Cuando las judías están casi cocidas (unas 2 horas), se sazonan de sal y se meten entre medias las salchichas de Frankfurt, y todo cocerá durante unos 10 minutos.
En una cacerola se pone la mantequilla a derretir. Se escurren bien las judías con una espumadera y se saltean con la mantequilla y el perejil, retirando el ramillete.
Se sirven en una fuente redonda con el jamón y el bacon cortado en trozos (tanto como comensales); las salchichas de Frankfurt enteras y las otras se saltearán en una sartén aparte con las cucharadas de aceite, pinchándolas antes con un palillo.
Se sirven bien calientes y con los platos previamente calentados.
Nota: El caldo de las judías está riquísimo para hacer una sopa y se debe aprovechar (como sugerencia, se pueden deshacer 2 cucharadas soperas de fécula de patata al momento de servir, 1 trozo de mantequilla, una cucharada pequeña de perejil picado y una yema de huevo si se quiere).
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