Salen muy buenos y originales los canelones hechos con un resto de ragout (o carne guisada).
Se pica la carne, las zanahorias y las cebollitas. Con esto se rellenan los canelones. En una fuente de cristal o porcelana resistente al horno se pone en el fondo salsa del ragout. Se colocan encima los canelones rellenos. Se vuelve a poner algo de salsa de la carne por encima. Se hace una bechamel corriente (receta Salsa bechamel corriente). Con ella se cubren los canelones, se espolvorean con queso gruyère rallado, se ponen trocitos de mantequilla por encima y se mete la fuente en el horno hasta que esté la bechamel con costra dorada.
Se sirven en su misma fuente.
Se ponen los canelones durante 1 hora en remojo. Mientras tanto se va haciendo el relleno. Se lavan y quitan los rabos de las espinacas y se sumergen en una olla con agua hirviendo abundante y sal. Se les puede echar un pellizco de bicarbonato para que tengan un bonito color verde. Hay que empujarlas hacia el fondo para que cuezan bien, porque tienen tendencia a subir a la superficie. En 10 minutos, a partir de cuando vuelve a hervir el agua, deben estar tiernas si son bien frescas. Una vez cocidas, se escurren en un colador grande y se pican con un cuchillo en la tabla de la carne.
En una sartén se ponen un poco más de la mitad de mantequilla y cuando está derretida se saltean bien las espinacas picadas. Se retiran del fuego y se les agregan los huevos duros picados y la mitad del queso rallado. Se rellenan con esto los canelones escurridos y se colocan en una fuente de cristal o porcelana resistente al horno. Se cubren con la bechamel (igual que la receta Canelones de atún, huevos duros y champiñones), se espolvorea la superficie con el resto del queso rallado y el resto de mantequilla se colocan en trocitos como avellanas.
Se meten a horno previamente calentado y, cuando tienen una bonita costra dorada (de 15 a 30 minutos), se sirven en la misma fuente, dejando ésta reposar fuera del horno unos minutos, pues es un plato que guarda mucho el calor.
Se ponen a remojar los canelones en agua fría durante una hora. Se hace la salsa de tomate (receta Salsa de tomate clásica), que debe quedar espesa, y se preparan los champiñones. Se cepillan y se lavan bien para quitarles la tierra, se les corta la parte del rabo que no esté buena y se ponen picaditos en un cazo a fuego lento con un poco de mantequilla y unas gotas de zumo de limón. Se cubren con la tapadera y en 10 minutos estarán hechos.
Una vez hechas estas dos cosas, se prepara el relleno. En una sartén se ponen las cucharadas soperas de aceite a calentar. Se agrega la cebolla picada muy menuda y se deja freír unos 5 minutos para que no coja color. Fuera del fuego se añaden las cucharadas soperas de salsa de tomate, el atún escurrido y desmenuzado, los champiñones, los huevos duros picados. Se mezcla bien y se rectifica de sal si hace falta.
Se rellenan con esto los canelones escurridos y se ponen en una fuente de cristal o de porcelana resistente al horno.
Se hace ahora la bechamel (receta Salsa bechamel corriente), y cuando está hecha se le agregan 3 o 4 cucharadas de salsa de tomate, para que quede rosada. Se cubren con ella los canelones y se espolvorean de queso rallado. Se ponen unos trocitos de mantequilla por encima y se mete la fuente en el horno previamente calentado. Cuando tenga una costra bien dorada, se saca unos 5 minutos fuera del horno y se sirven, pues es un plato que conserva mucho calor.
Nota: Estos canelones se pueden hacer con pescado fresco o un resto de pescado; resultan también muy buenos. Siendo fresco, habrá que dar un hervor al pescado.
Los mismos ingredientes que para la receta Canelones de carne, pero en vez de cubrirlos con bechamel se pasan por una masa hecha como sigue.
En una ensaladera se pone la harina y se espolvorea con sal. Se casca huevo, se mezcla un poco y se va añadiendo poco a poco la cerveza (que no debe estar fría, sino a su temperatura normal). Con una cuchara se dan vueltas, añadiendo la cerveza necesaria para que quede como una bechamel espesa.
Se pone 1 litro de aceite a calentar en una sartén. Cuando está caliente se sumergen los canelones rellenos, de uno en uno, en la masa primero y en el aceite después, con la abertura del canalón vuelta hacia el fondo de la sartén para que no se abra. Se fríen hasta que quedan dorados. Se sacan con una espumadera y se reservan al calor. Cuando están todos fritos se sirven así o acompañados con una salsa de tomate servida en salsera aparte.
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