Para que sea tierno el pato debe ser joven, de unos 4 meses para poderlo asar o guisar.
Se prepara igual que los pollos: se pelan, se chamuscan las pelusillas, etc.; pero, además, se les tiene que quitar dos glándulas que están colocadas a cada lado de la rabadilla.
Se trincha de una manera algo diferente del pollo. Buscando el encuentro (o coyuntura), se trinchan las patas y los alones igual que el pollo. La pechuga se trincha en filetes.
Para asar un pato se calculan de 15 a 20 minutos por cada 1/2 kg. Hay que tener en cuenta que el pato es un animal que tiene mucha grasa, por lo tanto se le pondrá poca manteca al prepararlo y se suprime el bacon.
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