Se suelen vender las aves con las plumas ya quitadas. Si no es así, conviene hacerlo en seguida después de muerta el ave. En caso de no haber podido quitarlas en seguida, se facilita mucho la operación sumergiendo el ave en agua hirviendo un minuto, sujetándola para ello por las patas. Esta manera de desplumar es rápida, pero tiene el inconveniente de que pierde sabor la carne del animal.
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