Se salan y se pone pimienta molida (poca) en cada cara de las chuletas. Se limpian los higaditos de nervios, se les quita la bolsita de hiel si la tuviesen y se cortan en dos sin llegar al final, para formar un filetito pequeño. Se aplica el hígado en una cara de la chuleta. Se vuelve a salar un poco. Se pone una ramita de perejil, se pela la cebolla y se cortan redondeles finos, aplicando uno en el hígado. Se rocía con una cucharada de aceite y luego con otra de vino blanco.
Se envuelve cada chuleta en papel de aluminio, dejando éste bastante holgado. Se mete a horno mediano, previamente calentado, durante 5 minutos, y se dejan las chuletas durante 25 minutos.
Se sirven en una fuente con su papel, tal como salen del horno.
Nota: Ver vídeo Montar un papillote.
En un cazo pequeño se pone la mantequilla a derretir; cuando está, se echan las cebollas peladas y muy picadas. Se rehogan unos 5 minutos y después se añaden los champiñones previamente limpios de tierra, lavados y picados. Se rocían con un poco de zumo de limón (una cucharadita de las de café) y se echa sal. Se saltea esto durante unos 8 minutos y se agrega el perejil; se deja otro par de minutos, y se reserva.
En una sartén se ponen unos 3/4 de las cucharadas de aceite a calentar. Se fríen las chuletas por tandas y sólo un minuto de cada lado. Se retiran.
Se cortan las hojas de papel de plata. Se unta cada papel muy ligeramente con aceite, con un pincel. Se echa sal y pimienta por las dos caras de cada chuleta.
Se coloca cada una en su papel, se reparte el champiñón con la cebolla y el perejil, en un montoncito encima de cada chuleta, y se cubre con 1/2 lonchita de jamón. Se cierra muy bien el papel y se ponen los paquetes así formados en una besuguera que se mete al horno. Este estará encendido previamente unos 5 minutos. Se hacen las chuletas a horno mediano-lento durante unos 20 minutos. Se debe dar en este tiempo una vez la vuelta a las chuletas, para que durante un rato se haga también la parte de abajo.
Se sirven en su mismo papel en una fuente.
Nota: Ver vídeo Montar un papillote.
En una sartén se pone el aceite a calentar y se fríen las chuletas por tandas (unos 5 minutos de cada lado, primero a fuego vivo y después más lento). Se salan luego y se reservan al calor en la fuente donde se vayan a servir.
En la misma grasa se refríen las almendras hasta que estén tostadas. Una vez doradas, se rocían con el vino, se revuelve bien y se reparten las almendras y la salsa por encima de las chuletas.
Se sirven con puré de patatas o lo que más guste de acompañamiento.
En una sartén pequeña se ponen 2 cucharadas de aceite a calentar (para 6 tomates). Cuando está caliente (sin que salga humo) se echan los tomates pelados, cortados en trozos y quitadas las simientes. Se machacan con el canto de una espumadera y se hacen a fuego vivo durante unos 20 minutos para que quede la salsa espesa. Se añade entonces el azúcar y la sal, y se revuelve bien. Se reserva en su sartén.
En otra sartén se pone un vaso de aceite (para 6 personas) y el agua a calentar. Mientras se calienta, se preparan los pimientos, cortándoles el rabo con un trozo de pulpa alrededor y se vacían sus pepitas. Se cortan en cuadraditos y se salan. Cuando el aceite está caliente, se ponen los pimientos dentro y, a fuego más bien lento, se fríen durante 20 minutos, tapándolos con una tapadera. Pasado este tiempo, se escurren de su aceite y se añaden al tomate, revolviendo bien.
Aparte se fríen en una sartén amplia con unas 6 cucharadas de aceite, las chuletas previamente saladas (para 6 personas). Se ponen de 3 en 3 para que no tropiecen. Se fríen unos 5 minutos de cada lado, primero a fuego vivo y después a fuego más lento.
Se colocan las chuletas ya fritas en la fuente donde se vayan a servir. Se pone encima de cada chuleta un par de cucharadas soperas de revuelto de tomate con pimientos, y alrededor de la fuente se pueden poner patatas rehogadas.
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