Se pinchan las salchichas en varios sitios con una aguja un poco gruesa (o un palillo fino, de los redondos). Se ponen en una sartén, se rocían con aceite y se ponen a fuego lento y se dejan dorar, volviéndolas de vez en cuando hasta que estén en el punto deseado, más o menos doradas.
Nota: Para 6 personas se utilizan 2 codillos.
En una olla se ponen los codillos, el tocino, la cebolla con los clavos pinchados en ella y las zanahorias, lavadas y raspada la piel. Se añade agua fría abundante (3 litros, más o menos) y se pone a cocer . Cuando rompe el hervor, se baja el fuego para que cueza despacio durante media hora.
Aparte se lava y se pica el repollo. Se tiene una olla con agua cociendo y sal. Cuando hierve a borbotones se echa el repollo, empujándolo con una espumadera para que quede bien sumergido. Se tapa la olla y se cuece a fuego vivo 5 minutos, a partir del momento en que vuelve a romper el hervor. Con la espumadera se saca, se escurre y se echa en seguida en la olla donde cuecen los codillos y el tocino. Cuando vuelve a romper el hervor, se baja el fuego para que cueza despacio durante 30 minutos.
Mientras, se pelan y se lavan las patatas y se echan en la olla. Se vuelve a dejar unos 30 minutos hasta que las patatas estén tiernas pero enteras (este tiempo último depende de la clase de patatas).
Una vez cocido todo, se escurre el repollo. En una sartén se pone el aceite a calentar y se fríen a fuego lento las salchichas (que se habrán pinchado antes con un palillo en varios sitios). Una vez fritas, se reservan al calor.
En la misma sartén se rehoga el repollo con la grasa de las salchichas, se pone en la fuente y las patatas se colocan alrededor de la misma. Entre patata y patata se pone un codillo, y por encima del repollo las salchichas y el tocino cortado en tiras de un dedo de gruesas. Se sirve todo en seguida.
Nota: Con el caldo se hace una sopa muy buena con las zanahorias y las patatas cocidas y picadas en cuadraditos.
Se debe escoger un animalito joven (de mes y medio, más o menos). Se limpia por dentro y se corta en dos partes a lo largo. Se sala muy bien varias horas antes de asarlo. Se le mete en el interior un buen pellizco de hierbas aromáticas y se unta por dentro y por fuera con un poco de aceite. Se mete en el horno previamente calentado unos 10 minutos antes y a fuego más bien flojo. Se rocía de vez en cuando con el jugo que va soltando y se le da la vuelta de vez en cuando. Se tiene así durante 1 1/2 hora. Pasado este tiempo, se rocía por la parte de la piel con un vaso (de los de agua) de vino blanco. Se rocía con la salsa de vez en cuando y, al estar la salsa casi consumida, se sirve trinchado en trozos grandes.
Lo clásico era asar el cochinillo en un horno de pan; resulta mucho mejor que hecho en casa, pero es más complicado de lograr, por lo cual damos este método.
Se salan y se pone pimienta a las chuletas una hora antes de ir a freírlas. Se pone el aceite a calentar medianamente y cuando empieza a estar caliente se fríen las chuletas por tandas, 5 minutos de cada lado, no volviéndolas más que una vez para no endurecerlas. Se colocan en la fuente donde se vayan a servir, reservándolas al calor. Se pela una de las naranjas y se corta en rodajas. Con las otras se hace zumo. En la misma sartén donde se han frito las chuletas, se fríen con cuidado las rajas de naranja. Se escurren y se ponen encima de las chuletas o alrededor de la fuente. En la salsa se agrega el zumo y el licor. Se calienta y revuelve muy bien y se vierte por encima de las chuletas. Se puede acompañar la fuente con puré de patatas, y se sirve bien caliente.
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