Para aprovechar unos restos de paletilla o pierna de cordero, podemos hacerlo de las siguientes formas:
En ropa vieja (receta Carne en ropa vieja)
Con bechamel y alcaparras (receta Restos de redondo (Maneras de utilizarlos)(tercera manera)).
Se pelan muy bien los huesos de las chuletas, de manera que queden limpios. Se salan las chuletas.
En una sartén se pone aceite (como un dedo de espesor en el fondo). Se calienta y se fríen las chuletas. Se sacan y se reservan en un plato.
Se unta de aceite un mármol o la tabla de la carne.
En otra sartén se ponen la mantequilla y el aceite a calentar. Cuando están, se añade la harina, se dan unas vueltas y poco a poco se va añadiendo la leche, dando vueltas con unas varillas para que no se formen grumos. Se echa sal.
Se cuece durante unos 10 minutos con el fin de que la bechamel esté espesa. Se cogen las chuletitas de una en una por el hueso, se sumergen en la bechamel de forma que queden bien cubiertas por los dos lados. Se colocan en el mármol o la tabla untada de aceite y se dejan enfriar.
Cuando se van a servir, se pone todo el aceite en la sartén donde se han frito y se calienta. Se baten los huevos como para tortilla y se pasan las chuletas primero por huevo y después por pan rallado. Se fríen por tandas, reservándolas al calor, y cuando están bien doraditas se ponen en una fuente y se sirven.
Se aprovecha la falda, el cuello o el costillar alto y se procede como para la receta Ternera al ajillo con tomate.
Nota: Para 6 personas se utilizan 2 paletillas de cordero de 1.500 a 2.000 gr. cada una.
En una cacerola se pone el aceite a calentar; cuando está, se echa la cebolla pelada y picadita. Se deja ésta hasta que empiece a ponerse transparente, dándole vueltas con una cuchara de madera (unos 5 minutos).
Se echa el cordero, quitados los huesos más grandes (esto lo hace el carnicero) y cortado en trozos. Se le deja dorar y se añaden las zanahorias lavadas, raspadas y cortadas en rodajas más bien finas. Se agrega el vino, la sal, el clavo, el tomillo, el ajo pelado y los tomates lavados, pelados y cortados en cuatro, quitándoles las simientes.
Se tapa la cacerola con tapadera y se deja a fuego mediano durante una hora. Se añaden entonces los nabos lavados, pelados y cortados en cuadraditos, así como las patatas, también en cuadraditos. Se añade el caldo y se vuelve a tapar la cacerola, dejándolo otra hora más (más o menos), hasta que la carne está tierna.
Se sirve en una fuente honda, con unos trozos de pan frito si se quiere.
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