Se pone entre dos rebanadas de pan una loncha de jamón de York. Una vez formado el emparedado, se pasa rápidamente por la leche.
Se colocan en un mármol y se prensan ligeramente con una tapadera o un plato. Se tienen así durante 1/2 hora. Al ir a hacerlos, se corta cada uno en dos triángulos.
Se pone el aceite a calentar en una sartén. Se baten los huevos como para tortilla y se pasan los emparedados de uno en uno por el huevo. Se fríen y cuando están bien dorados por un lado se vuelven. Una vez fritos (por tandas, para que no se estropeen al chocar), se colocan en la fuente donde se vayan a servir, que se reservará al calor hasta que estén fritos todos los emparedados. Se sirven calientes.
Si se encuentra el jamón de lata con hueso, sale aún más sabroso que sin él.
Se le quita al jamón unos trozos todo alrededor (que se podrán aprovechar para otra cosa), para dejarlo del tamaño de un asado de ternera grande. Con un cuchillo bien afilado se hacen unos cuadros por encima. Se cubre el jamón de azúcar, apretando un poco para que no se caiga. Se pone también azúcar debajo y en los costados. En cada ángulo de los cuadros se mete un clavo. Se pone el jamón en una chapa de horno o una besuguera y se rocía con el zumo de pomelo.
Se mete al horno, previamente calentado durante 5 minutos, y con temperatura mediana durante más o menos una hora.
Pasado este tiempo, se adorna por arriba con las rodajas de piña y las guindas cortadas en dos. Se vuelve a meter en el horno durante unos 5 minutos para que se caliente la piña.
Se coloca en la fuente de servir, cortando unas rodajas, como las de un asado de ternera, y se sirve.
Se puede acompañar con arroz blanco, bolas de puré de patatas, etc.
Nota: En vez de rociar el jamón con pomelo se puede rociar con cerveza, que también resulta muy bueno.
Se lavan, se cepillan y se cortan en láminas los champiñones. Se van poniendo en agua fresca con zumo de limón. Cuando están todos preparados, se escurren y se ponen en un cazo con la mantequilla, zumo de limón y sal. Se cubre el cazo con una tapadera y, a fuego lento, se hacen durante unos 6 minutos.
Mientras tanto, en una sartén se hace la bechamel. Se calienta la mantequilla con el aceite; cuando está derretida ésta, se añade la harina, se dan unas vueltas y, poco a poco, se vierte primero la leche, se cuece un par de minutos y después, también poco a poco, el caldo. Se echa el curry y la sal con cuidado, pues el caldo ya está salado. Se cuece, sin dejar de mover, unos 5 minutos. Se agregan entonces los champiñones con su jugo.
Se meten en esta salsa las lonchas de jamón todas juntas, es decir, en un solo bloque. Se dejan así, separadas del fuego, para que se calienten.
Al ir a servirlas, con un tenedor se separan de una en una, se colocan en la fuente donde se vayan a servir, doblándolas como una hoja de papel. Se vuelve a calentar un poco la bechamel, que se vierte por encima de las lonchas colocadas, y se sirve en seguida.
Se cuecen y se preparan las espinacas con bechamel (receta Espinacas con bechamel (Crema de espinacas)).
Se prepara la salsa (receta Salsa de vino de Madeira) y, una vez hecha la salsa, se ponen las lonchas de jamón dentro para que se calienten.
Para servir este plato se pone la crema de espinacas a un lado o en los dos extremos de la fuente. Se doblan las lonchas de jamón en dos y se colocan en la fuente. Se vierte la salsa por encima del jamón, y se sirve.
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