Se calcula una becada por cada 2 o 3 comensales.
Se deben tener unos 4 o 5 días después de muertas colgadas por las patas, al aire libre, en sitio fresco, pero sin humedad y sin pelarlas.
Cuando se van a guisar, se despluman, se les quitan los ojos y la molleja, pero no se vacían. Se flamean, se salan y se les pone pimienta por dentro y por fuera; así están preparadas para el guiso que más guste.
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