Son más sabrosas las hembras de perdiz que los machos. Estos se conoce porque tienen un botón en la pata.
Se conocen que una perdiz es tierna si la parte de abajo del pico es blanda.
La perdiz se pela tirando de las plumas, que suelen ser fáciles de arrancar. Se agarra la perdiz por las patas y se tira de las plumas empezando por el trasero. Se corta la piel cerca del trasero y se sacan por allí las tripas. Al hígado hay que quitarle la hiel.
Después se chamuscan los pelos que quedan con una llama de gas o quemando un algodón mojado en alcohol y prendido con una cerilla.
Se cortan las patas. El cuello se corta hacia la mitad, de largo; se tira de la piel hacia los hombros del animal y se corta entonces el cuello a ras de los hombros. Se junta la piel, que se cose o se sujeta con un palillo.
Si se quieren lavar, se tendrán que secar muy bien después con un paño limpio.
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