En una sartén se pone aceite; cuando sale humo, se fríen (1 por persona) huevos, de uno en uno, y se van colocando en un mármol untado con aceite (para que no se peguen). Una vez fritos los huevos se recortan para que tengan una bonita forma redonda.
En otra sartén aparte se ponen la mantequilla y las cucharadas soperas de aceite. Cuando está derretida la mantequilla, se añade la harina y, dando vueltas con unas varillas, se añade la leche fría poco a poco. Se deja cocer unos 6 minutos para que espese la bechamel, se sala y se retira del fuego. Dando vueltas se espera a que se enfríe un poco y se vierte sobre cada huevo, hasta cubrirlo bien, clara y yema. Se deja enfriar del todo (durante una hora más o menos). En el momento de ir a servirlos se envuelven en huevo batido (como para tortilla) y en pan rallado, y se fríen en aceite en su punto.
Se sirven en seguida con los ramilletes de perejil frito y, si se quiere, con salsa de tomate aparte en salsera.
Se prepara el arroz blanco (receta Arroz blanco, 1a. fórmula).
Aparte, hacer salsa de tomate espesa, receta Salsa de tomate clásica.
Freír en el aceite el tocino o los medios plátanos, según guste más, y, finalmente, freír los huevos.
En una fuente redonda se forma una corona de arroz blanco. En el centro se rellena con salsa de tomate. Encima del arroz y montadas, se ponen las lonchas de bacon frito (o los plátanos fritos) y, por último, alrededor del arroz se colocan los huevos fritos y se sirven en seguida.
Se prepara lo primero una salsa de tomate espesa, receta Salsa de tomate clásica.
En los muffins (que son unos bollos redondos con las tapas planas) se corta una capa fina en la tapa de arriba. Se saca un poco de miga del centro para hacer un hueco para la yema. Se pone en cada muffin así preparado una yema. Se sala ligeramente. Alrededor de la yema se pone un poco de salsa de tomate espesa.
Se baten las claras muy firmes con un pellizco de sal. Una vez bien montadas, se les añade la harina, revolviendo bien, pero lo menos posible. Se pone un montón de clara de huevo sobre cada yema, dándole una bonita forma de pirámide con las púas de un tenedor.
En una sartén honda se calienta el aceite; cuando está en su punto, se pone un muffin encima de una espumadera y se mete en el aceite, sin quitarlo de la espumadera. Con una cuchara sopera se echa aceite hirviendo sobre la clara, rápidamente, para dorarla sin que se cuaje la yema. Se saca del aceite y se pone en la fuente de servir. Hay que darse un poco de prisa para que no se enfríen los huevos ya hechos. Se podrá poner la fuente, en espera, en un horno templado previamente y ya apagado, para que no se cuajen las yemas.
Se sirve en seguida.
Nota: Hay quien pincha en la clara unos piñones. Queda muy bonito, pero es facultativo.
A falta de muffins, también puede hacerse este plato con brioches o simplemente con pan de molde.
Pelar o cortar las patatas en crudo con el Molinex o un cuchillo especial para las patatas paja. Se lavan y se secan con un paño. Freírlas en una sartén con el aceite a punto (para esto se prueba con un trocito de patata). Mientras se fríen, se mueven con un tenedor para que no se peguen y apelotonen. Cuando están fritas, ponerles la sal y colocarlas en el centro de una fuente redonda. Dejar la fuente a la boca del horno para que no se enfríen las patatas. Luego freír las lonchas de tocino y ponerlas todo alrededor de la fuente como los rayos de un sol.
Finalmente, freír los huevos y ponerlos entre las lonchas de bacon; se sirve en seguida.
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