Lo primero se preparan los champiñones, limpiándolos muy bien y cortándolos en láminas finas. Se reservan unas cabecitas enteras (una por persona) sin quitarles más que el rabo, pero se hacen juntas con las demás. Se ponen una vez lavados y escurridos en un cazo con mantequilla y unas gotas de zumo de limón. Se tapan y se dejan a fuego lento unos 6 minutos, reservándolos al calor, En el horno se ponen a tostar las rebanadas de pan de molde, untadas con un poco de mantequilla, Mientras se tuestan, se van haciendo los huevos escalfados de tres en tres.
Las tostadas, una vez en su punto, deben dejarse al calor en el horno apagado.
Aparte, y por último, se prepara la bechamel. En una sartén se pone el resto de la mantequilla y el aceite a calentar, se añade la harina, se mueve con unas varillas y se va agregando la leche fría y la sal. Se retira del fuego cuando haya cocido de 6 a 8 minutos y adquiera el espesor debido (tiene que estar bastante espesa para que no se escurra del huevo).
Se ponen en una fuente las rebanadas de pan tostadas, encima un poco de champiñón, luego el huevo que se cubrirá con una cucharada sopera de bechamel, y, por fin, una cabecita de champiñón arriba del todo como adorno.
Se sirve en seguida.
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