Salsa:
O bien de tomate clarita, o bechamel clara (con mitad leche y mitad agua de cocer el pescado) y una yema y unas colas de gambas.
Se pone la merluza a cocer en agua fría y sal, y cuando empieza el agua a hervir a borbotones se retira y se deja templar. Se saca entonces el pescado del agua y se le quita la piel la raspa y las espinas y se desmenuza muy fino.
Se pone en una ensaladera la miga de pan con la leche hirviendo, y cuando está bien embebida se mezcla con el pescado y se machaca bien con un tenedor. Se añade la mitad de la mantequilla, que se deshaga bien, las yemas de huevo, la sal y un poco de nuez moscada rallada, y, al final, las claras a punto de nieve muy firmes.
Se unta con el resto de la mantequilla una flanera de unos 20 cm de diámetro y se vierte la masa dentro.
Se enciende el horno unos 15 minutos antes de meter el budín y se tiene preparada una bandeja algo profunda con agua hirviendo. Se mete al baño maría, más o menos una hora, a fuego mediano.
Se desmolda en la fuente donde se vaya a servir, pasando antes un cuchillo por todos los bordes.
Se cubre con la salsa deseada y se sirve en seguida.
Salsa bechamel:
Se procede como siempre (receta Salsa bechamel corriente) y se añade a última hora una yema (desliéndola con un poco de salsa en un tazón para que no se cuaje).
Si son colitas de gambas, se pone un poco menos de líquido para hacer la salsa y se añaden las gambas crudas en cuanto empieza a hervir la salsa, pues así dan más gusto y se quedan más jugosas.
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