Se limpian bien los calamares, como se explica en la receta Calamares (Manera de limpiarlos), y se separan las bolsitas de tinta de los calamares y las que se pedirán de más al pescadero, que se ponen en un tazón con la mitad del vino tinto y se reservan.
En una sartén mediana se ponen las cucharadas soperas de aceite a calentar y cuando está caliente se añade la cebolla picada, se refríe durante 10 minutos hasta que esté doradita; se agrega entonces el tomate pelado, cortado y quitadas las simientes y, después de frito un rato, se añade la harina y el agua.
En una sartén se pone el de aceite a calentar y se fríe la miga de pan, el perejil y el diente de ajo. Todo esto se machaca muy bien en el mortero y se añade al refrito con la otra mitad de vino. Se machaca bien con el dorso de una cuchara la tinta con el vino y se echa también en la sartén. Antes de que empiece a hervir la salsa, se añaden los calamares cortados en trocitos, o enteros si son muy pequeños, y se dejan cocer a fuego lento de 1 y 1/2 a 2 horas. Todo esto se hace sin sal, pues al cocer los calamares tanto tiempo no hace falta; en todo caso, al momento de servirlos se prueban y se rectifica si hace falta.
Se hace el arroz blanco según va indicado en la receta Arroz blanco, 1a. fórmula. Se forma en un molde de corona y se vuelca en una fuente redonda. En el centro se echan los calamares con su salsa y se sirve en seguida.
Para hacer los calamares solos, habrá que calcular unos 2 kg (6 personas) de calamares y aumentar todos los demás ingredientes en proporción.
Se suelen servir en una fuente de barro o en platitos de barro individuales, donde darán un hervor antes de pasarlos a la mesa.
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