Con estas cantidades salen unas 30 pastas.
En una ensaladera se mezcla la mantequilla (blanda) con las almendras y el azúcar. Se añade después la harina, la ralladura de limón y, por último, la mitad del huevo batido como para tortilla. Todo ello se debe trabajar lo menos posible, sólo lo necesario para que los ingredientes queden unidos.
Se coge masa con una cucharita de las de café, se forma una bola aplastada y se coloca en la chapa del horno. Con el pincel se embadurnan las pastas con el resto del huevo batido como para tortilla. Se coloca encima de cada pasta 1/2 guinda o una almendra y se meten a horno mediano. Cuando están doradas se retiran, levantándolas con un cuchillo de punta redonda.
Se dejan enfriar.
Se pueden guardar varios días en una caja de metal.
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