Se preparan las alcachofas cortando los rabos, quitándoles las hojas exteriores, que suelen ser duras, y cortando las puntas de las demás. Se frotan con 1/2 limón rápidamente y se lavan bien en agua fría con un chorro de zumo de limón.
Se pone en una cacerola agua suficiente para que cubra las alcachofas y sal. Cuando rompe a hervir, se sumergen las alcachofas y se cuecen unos 45 minutos (depende de lo tiernas que estén), tapándolas con una tapadera. Se verá si están tiernas arrancándole una hoja y probándola. Cuando están cocidas se escurren, poniéndolas boca abajo y apretando con mucho cuidado. Una vez escurridas, se parten en dos a lo largo.
Se pasan rápidamente por harina y se sacuden para que caiga la sobrante; se fríen en una sartén; una vez fritas se van colocando en una fuente de cristal o de porcelana resistente al fuego.
Se prepara la salsa. En una sartén se ponen las cucharadas soperas de aceite; cuando está caliente se añade la cebolla muy picada, hasta que tome un color un poco dorado (unos 8 minutos). Se agrega entonces la harina y se dan unas vueltas con las varillas y, por fin, el agua de cocer las alcachofas, fría o templada. Se cuece esta bechamel clarita por espacio de unos 5 minutos. Se incorpora el jamón serrano muy picado. Se rectifica de sal si hace falta y se vierte por encima de las alcachofas.
Se pone la fuente en el fuego y, cuando rompe a hervir, se baja y se dejan cocer lentamente de 10 a 15 minutos. Se sirven en su misma fuente.Se quita a las alcachofas el tallo y las hojas duras externas, se parten en dos mitades a lo largo, se frotan con 1/2 limón a medida que se van cortando y se van echando en agua fría con el zumo de limón.
En una cacerola se pone agua abundante con sal y, cuando empieza a hervir, se echan las alcachofas dentro. Se cubre la cacerola con tapadera y cuando rompe el hervor se baja el fuego y se dejan hervir hasta que estén tiernas. Para saber cuándo están se prueba una hoja arrancándola, pues si son tiernas se cuecen en seguida (unos 30 minutos) y si son más duras pueden tardar casi una hora.
En la fuente de cristal o porcelana (resistente al fuego) se pone el vino blanco y la manteca de cerdo en 3 trocitos. Una vez cocidas las alcachofas, se sacan del agua y se van colocando en la fuente tal y como salen de caldosas. Se pone en cada alcachofa un poco de aceite, un poco de perejil y se espolvorean ligeramente con pan rallado. Se meten a horno mediano unos 30 minutos y se sirven en seguida en su misma fuente.
Hacer un comentario sobre la receta