Para quitar bien los gusanitos y bichos, que pueden estar entre las hojas, se debe lavar el repollo, a ser posible con las hojas ya sueltas, con agua abundante y un chorro de vinagre o de zumo de limón.
Nota: Véase en consejos y trucos de cocina cómo se pone un casco de cebolla cruda y pelada encima de la tapadera, mientras cuece el repollo, para que absorba el mal olor.
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